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puntos de vista

Instantáneas


La guagua y el guagüero

Publicado el 19 de Abril, 2008, 16:08. en Instantáneas.
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By Manuel Darío

Q

uizás esta palabra, Guagua, pueda significar diferentes cosas para personas de diferentes partes del mundo, como es el caso de Sudamérica, en Chile, donde una guagua no es más que un bebé, no así para los nacidos en Canaria, o en el Caribe, como es el caso de Cuba, Rep. Dominicana, Puerto Rico y desde hace más 40 años, con la llegada de los exiliados cubanos a La Florida, donde simplemente significa el bus común y corriente que cada día nos transporta de la casa al trabajo, al cine o las tiendas.

Habrá que tener mucho cuidado en su uso, acorde al lugar donde estemos, pues un chileno que esté en Santo Domingo o La Habana, si expresara que: Debe darle el pecho a su guagua, le mirarían con cara algo insólita e inmediatamente se alejarán de él creyéndole loco; así como un puertorriqueño o canario en Stgo. de Chile si dijera que: Voy a coger la guagua, lo detendrían en el acto por pedófilo.

Se cree que el origen de esta emblemática palabra venga del inglés Wagon o vagón creada en Canaria, ya que el autobús no es otra cosa que un vagón con ventanillas y asientos para el transporte público, y que dado a la gran emigración canaria en un instante de la historia llevó hacia esta zona su uso.

Haciendo algo de historia; primero fueron aquellas guaguas de palo que le hicieron la vida imposible a los tranvías hasta vencerlos. Creo que de este hecho surgió una nueva palabra: Guagüero, ese señor todopoderoso que ante un gran volante, guía o timón va conduciendo la guagua. Todopoderoso porque él y nadie más que él decide quien sube, dónde sube y dónde se ha de quedar, abrirá las puertas cuando lo crea y las cerrará cuando le dé su real gana, sin importarle si tendrás que caminar dos como cinco manzanas para llegar a tu destino. Él parará en el lugar que así lo decida, no te escuchará tus gritos de ¡La Parada chofer!, y si por casualidad ve a algún conocido, acomódate bien porque posiblemente se pondrá a conversar un rato ¡Qué decir si se baja a tomar un buchito de café!

Con el tiempo el uso de guagüero fue ampliando su significado y por su puesto su uso, ampliándose hasta absorber el propio sentido de otras como: desgraciado, sinvergüenza hasta las más agresivas: hijoeputa, maricón, etc.

Muchos han sido los que en un momento de su vida se vieron atrapados por los designios de estos señores… hoy también existen señoras. Frustrado por la impotencia de no poder hacer nada y en un estado de clímax ver como su parada se alejaba, otros han tenido que correr tras estas guaguas porque su conductor decidió continuar unos cuantos metros más adelantes, a veces sin detenerse y el esfuerzo de alcanzarle fue vencido por el agotamiento. Justo en uno de estos instantes y gracia a la avispada chispa caribeña, luego de verse perdido, surgiera la conocida frase de ¡Este guagüero hijoeputa!

De ahí, como un tropel de ideas y ofensas nació ¡Este guagüero! ¡Tenías que ser guagüero! ¡Guagüero de mierda! y así muchas otras, pero la más original de todas fue una tarde a la llegada a la universidad cuando tras una aguerrida disputa entre un grupo de estudiantes y el conductor de la guagua se le escuchó decir a un chico desde su asiento, en lo más profundo de la guagua: ¡Tú lo que eres es… Un guagüero! Resumiendo así todos los anteriores significados de esta pintoresca palabra.


En busca de un familiar

Publicado el 11 de Abril, 2008, 22:15. en Instantáneas.
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Hace mucho tiempo que llevo intentando hallar a familiares con los cuales mi familia perdió contacto, ellos según la última información recibida vivían en Colombia, Bogotá creo haber oído, son hijos de un tío-abuelo mío que murió a finales de los 40´s o principio de los 50´s en un accidente automovilístico cuando su jeep o algo parecido cayó por un barranco en su viaje: Bogotá-Barranquilla o a la inversa.

Su nombre era Francisco Esterella Tariche, sus hermanas Dolores (mi abuela), Ofelia e Isabel Esterella Tariche. En dicho accidente iba su hijo Robinson y un amigo nombrado Ernesto Torres. Su esposa le llamaban Maruca. En Cuba tuvo un hijo llamado Darío Esterella Forjan que murió a la edad de 60 años por un infarto del miocardio

Este familiar era viajante médico, vivió en Cuba, México, Puerto Rico, New York.

Mi interés viene dado por estar escribiendo un libro basado en los cuentos que mi abuela nos hacía cuando éramos chicos, creyendo que eran fábulas. He intentado hallarles mediante la ayuda de algunos amigos colombianos y a través de la embajada colombiana en Madrid, pero hasta ahora no he logrado nada.

Cualquier información, si alguien pudiera tenerla se agradecería y les pediría dejaran su e-mail en comentarios que inmediatamente les contactaré.

Gracias anticipadas.

Manuel Darío


El escritor y sus personajes

Publicado el 27 de Marzo, 2008, 11:43. en Instantáneas.
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by Manuel Darío

 

H

ace algunos años que me dio la pataleta de escribir, o tal vez la tuve siempre y no le prestaba la atención suficiente, perdido quizás entre los colores, el lienzo, los trazos de cuando estudié pintura, luego sí que me extravié entre las proyecciones y las perspectiva de la arquitectura, intercalado todo entre los brazos de algunas mujeres que me hicieron echar a un lado la inclinación a escribir… ¡Hasta un día!

No sé si fue especial, si el sol brilló más esa mañana o fue la soledad y la frustración lo que me hicieron comenzar a rasgar un sinfín de pads donde dejaba plasmado bocetos, ideas que luego se fueron agrupando, distribuyendo, mejorando hasta llegar a ser una novela, en su mayoría de ficción mezclada con realidades.

Tuve, eso sí, la gran suerte de conocer a alguien que hasta el día de hoy ha sido muy especial para mí; que su ayuda y dedicación me hizo caminar con mejores calzados sobre las calles de la literatura. Alguien que hoy posee el título de mi segunda madre… más que mi profesora.

No sé por qué, pero de repente cruzaron mi mente algunos de los personajes de mis novelas, Hatuey, Gerardo o Marcial de Cuando a veces el tiempo no alcanza, Sonia y Richie de Qué tiras al agua –por hablar de algunos- sabiendo que de todos ellos he tomado alguna experiencia o les he aportado algo de las mías. Me cuestioné si no son más que reflejos de mí mismo, de aquellas cosas que hubiera querido ser y no fui. En verdad, no veo que haya que detenerse mucho en eso, cada autor pone de sí en su trabajo, experiencias que seguramente posee de su propia vida o de su entorno. Como cuando proyectamos una edificación, cada línea, cada figura es parte de nosotros, es lo que nos distingue del resto. Nuestra firma.

También debemos hablar de aquellos personajes que terminan siendo ellos los que ponen las pautas y nosotros como su parte real de la ficción sencillamente describimos lo que él nos dicta. Así ocurre muchas veces, realizamos una panorámica general del personaje, lo situamos en un ambiente pre-elaborado para él, pero al final, toma sus riendas y nos vemos inmersos  en acciones que no teníamos en mente… ¿Es esto malo? ¿Dejamos de ser escritores por no controlar nuestro personaje? Nada más lejos, porque jamás dejaremos de ser nosotros, aunque el personaje imponga sus condiciones, son ideas que afloran de nuestro yo más interno que nos hacen descubrir cuánto de fantasía poseemos y que solamente, dejando que la pluma corra lograremos sacar.

Puede que no seamos los perfectos, galardonados y reconocidos escritores que llegamos a la fama, pero jamás dejaremos de ser el escritor por excelencia si nuestros personajes son capaces de hacer llorar, reír o sencillamente lograr que quien nos lea, al final tenga un comentario que discutir.


Un día de soledad

Publicado el 31 de Diciembre, 2006, 18:01. en Instantáneas.
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Tomado de uno de mis libros: Carta de Fin de Año

 

 

Quizás como no pensé realmente, estoy sólo en medio en esta Navidad, puede que por la ausencia ya permanente de quienes amo intensamente… entre ellos tú.

Acomodándome a la idea desde algún tiempo atrás, talvez antes de que tú misma pensaras en comprar los boletos para tu tierra. Sabiendo que un año más me quedaría con a quienes les soy importante… los gatos. Confundiendo mis palabras al expresar: que desearía irme también a disfrutar estas fiestas al lugar de donde vengo, con dejar todo lo construido, lo sufrido o lo deseado atrás definitivamente; sin comprender que también deseo compartir ese instante junto a ti.

No obstante… como vengo haciendo hace mucho ya, justo a las 12 dejaré caer sobre el suelo una copa en recordatorio a los míos, deseándoles buenaventura para el año que llega, y entre esos míos estarás tú…

 


Amiguito o amiguita cualquiera

Publicado el 31 de Diciembre, 2006, 15:09. en Instantáneas.
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Derechos reservados del Autor®

 

 

Estás lejos y seguramente te has de preguntar quién soy… mas eso qué importa, si hoy estoy pensando en ti, en cómo decirte que no estás solo, que estas navidades no son las últimas, que habrán otras repletas de felicidad y alegría… Que sepas que alguien desde lejos te desea lo mejor y que mañana todo cambiará.

Es cortito este cuento que he inventado para ti mientras escuchaba una canción, que no sé porqué razón me hizo escribírtelo. Quizás porque eres como la Luna que no he podido ver hoy por lo nublado de la noche o por la lluvia fría que no ha dejado a nadie pasear por el parque, puede también que todo sea porque mis niños andan hoy lejos, en otro lugar, mientras yo voy realizando mi trabajo, y que talvez, como tú pasaré las navidades solo.

Así que comenzando a escuchar la radio en medio de mi soledad, una canción me hizo escribirte este cortito cuento al que he nombrado:

 

La luna y el sol

Anoche descubrí que la luna venía peinando su cola azul, buscando al sol que perdido entre las horas del día no sabía cómo hallarle. Una tristeza muy grande invadió al Astro Rey, que eclipsado quedó soñando sobre los montes; soñaba que caminaba junto a la luna entre las nubes, que descansaban bajo la sombra de un hermoso árbol y despertó sonriente porque una vez entre sus brazos la tuvo, y pensando que mañana la podría encontrar al salir, despertó alegre y brillante, calentando la tierra del frío que la invadía, volviendo una inesperada primavera a irrumpir los espacios helados, y las flores resurgieron y un cálido viento acariciaba la hierba.

         Pero vivían lejos uno del otro, y el tiempo pasaba sin que ellos pudieran verse y lloraba el sol su ausencia. Cayendo en lluvia su llanto sobre la tierra. Creciendo cada día más su amor por ella.

         Mientras la luna iluminaba las noches, intentando hallarlo dormido en algún riachuelo, tras alguna palma descansando o sobre la arena de las playas esperándola para regalarle todas la estrellas del cielo. Para que él -el Sol- le brindara su arcoiris.

         Pasó mucho tiempo sin que ellos pudieran verse, pero Dios, al verlos tan tristes, le brindó esa oportunidad de verse. Deteniendo las horas, conjugando los tiempos y ambos, la luna y el sol, sorprendidos se vieron cara a cara, dejando correr sus emociones sobre todo el firmamento y desde la misma Tierra los hombres pudieron ver al sol y a la luna, unidos por primera vez en medio de todo el firmamento. Descubrieron un inmenso arcoiris surcar el espacio, coloreando de rojo, azul, amarillo, verde, malva y naranja, mientras las estrellas parpadeaban de alegría entre las nubes blancas del cielo en el azul firmamento.

         Llovió ese día amor sobre los hombres y la felicidad jamás se marchó. Crecían los niños jugando entre las flores, hablando un sólo idioma. No hubo más guerras, porque de la mano aprendieron a caminar los hombres. No hubo rencores ni miedos que hicieran llorar a los niños, que hicieran correr a sus padres a protegerlos… La felicidad fue eterna.

Bueno, no sé si te ha de gustar este cuento que en medio también de mi soledad me llevó hasta el lugar que tú andas y comprender que nunca, nadie está completamente solo, que alguien siempre piensa en uno, que siempre habrá una esperanza al doblar de una esquina.

Te quiero… aunque no nos conocemos

Dario


A todos mis lectores

Publicado el 30 de Diciembre, 2006, 13:28. en Instantáneas.
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Un año nuevo está ya al doblar de la esquina… un día, tan sólo un día resta para que las doce campanadas nos digan que ya se marchó y nos demos abrazos, besos y nos brindemos todo lo mejor, sobre todo aquellas cosas que no hemos alcanzado: el amor, la compenetración, una sonrisa, un familiar distante o el viaje mil veces pospuesto, pero yo les desearía lograran ser honestos con ustedes mismos, perder una hora con sus hijos y con su esposa o esposo, dedicarle un día a la familia, ver a mamá y a papá un domingo cualquiera, solamente para verlos allí, donde estén y guardar sus imágenes por siempre.

Que dejen a un lado la imposición de criterios y prejuicios que escuchen antes de hablar y que tomen como seguro una sonrisa cualquiera brindada con calor.

Un Feliz Año Nuevo a todos ustedes… y Thanks por estar ahí, del otro lado de esta virtualidad.

Dario

Casos y cosas

Publicado el 1 de Noviembre, 2006, 19:10. en Instantáneas.
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Hay cosas que siempre nos han de sorprender, aunque pensemos que todo lo hayamos visto.

Pudiéramos decir que a la hora de buscar, será mejor caballo grande, ande o no ande, sin detenernos a mirar si su funcionamiento es bueno o no; si nos servirá o no para lo que deseamos hacer con él.

Para algunas personas mayores andar por las calles en un Lincoln o Mercury es mejor y más seguro que transitar en un Beetle o en un Daewoo, por aquello de que son pequeños. Para los comilones, atragantarse sin detenerse a pensar si ya están satisfechos no es de mucha importancia, lo de ellos es llenarse bien la panza. ¿Pero qué con esas otras cosas que vemos por ahí y no comprendemos cómo puedan existir o suceder?

Desconozco si estas dos hermosas negras playeras con sus hilos dentales, que más bien yo diría: Molares, y de las del juicio, han batido record o están ya inscritas en el libro de los Records Guinnes. Porque muy señores míos, a ese par de culos de la fotografía encontrada en mis andaduras por la web, ha ser mejor brincarlos que darle la vuelta. Tampoco sé cómo podrán dormir estas dos esculturas de ébano, y de paso ¿cómo estarán sus respectivos mattress? si usarán algún tipo de toilet especial o qué cantidad de papel sanitario han de consumir, lo que sí puedo asegurarle que mi querido primo les gritaría a todo pulmón si las viera caminando por alguna calle de mi Viejo San Juan: ¡Qué sofá!, pero si lo gritara mi amigo cubano allá por la Calle 8 de la Little Havana, diría ¡Abran paso que ahí viene el carro de la carne!

Seguramente el hilo dental que intentan mostrar, estará apachurrado entre las dos montañas de carne que seguramente les oprime y si son madres, llevarán a su hijo sentado plácidamente sobre sus nalgas y no colgados del cómodo silloncito que todo padre o madre lleva del cuello... y si lloviera, lo cubriria bajo el mismo.

Algo que me he venido preguntando desde que vi por vez primera esta foto: ¿Cómo conseguirán el equilibrio al andar? cuando semejantes fambecos -como dijo alguien que la vio junto conmigo- vayan en constante ondular al compás de sus pasos al caminar. Las ondulaciones de sus contoneos seguramente producirán una especie de terremoto o tortícolis a quienes pasen junto a ellas.¡Qué decir de quien vaya sentado junto a algunas de ellas en un autobús! comprimido si estuviera de la parte interior y caería al pasillo si fuera en la parte exterior y el autobús diera un giro inesperado.

Ver alguna de estas bellas mujeres desnudas a de ser como estar frente a la cara oculta de la Luna, ¡un inmenso espacio por explorar! y el que tenga la dicha de acercar su rostro a semejante protuberancia, perderá el sentido de la orientación al sólo tener ante sí todo un mundo de carne, pudiendo deslizar sus manos sobre toda la superficie, que no retornará hasta el lugar de partida, al menos, pasado unos 20 minutos por nalga. La lujuria de lo imaginable embotará sus sentidos mientras esta humanidad no caiga sobre él... ¡y qué decir de lo que hay que tener para llegar a sus profudidades!

No le hará falta darle una bofetada a nadie, con un nalgazo ha de ser suficiente para dar konck-out al infortunado que las haga enfurecer.

Pudiera decirse, sin temor a errar, que estas dos mujeres serán más altas cuando estén sentadas que cuando estén de pie. O como expresaría mi vecino musulmán: ¡Esto si es un culo y no lo que tengo en casa!... Nada, muy señores míos, que este par de mujeres estarán obligadas, seguramente, a pagar el derecho de circulación, como cualquier auto por las calles.