Vivimos hoy día en una sociedad repleta de derechos creados para abolir aquellas desmedidas sociedades que pusieron en duda nuestra humana humanidad, intentando crear una sociedad justa y equitativa, pero ha sido tal la protección social que nos hemos desviado y lo que estamos construyendo realmente es una demagógica democracia, donde a cada segundo se intenta salvaguardar tantos derechos que apenas si podemos ya respirar, no sin antes tener el cuidado de no molestar o contaminar al prójimo.
A partir de los años 60´s, con el retorno de los soldados de la Guerra del Viet-Nam, la igualdad de las razas, el lanzamiento de los sostenedores femeninos como símbolo de la igualdad de género, la descolonización global y el desarrollo tecnológico que nos ha elevado a la categoría de tecno-humano, comenzamos también la inexorable caída hacía la dictadura democrática de las súper-protecciones, donde ya nos vemos obligado a tener el sumo cuidado de no molestar, injuriar, agredir, regañar, mal pensar o señalar a ningún otro ser sin antes no haber violado tantas leyes que nos veríamos condenados a tiempo de cárcel por simplezas que pudieran hasta ser ridículas. Una madre suspendida de tener a su hijo porque le dio una bofetada por las malacrianzas y la falta de respeto o la profesora suspendida por las imágenes que gravó a los alumnos por sus constantes vejaciones, altanerías y falta de todo tipo, intentando llamar la atención de hechos que vienen ocurriendo y que perjudican el normal desenvolvimiento de un colegio el cual a nadie le ha importado, donde una turba de adolescentes que sólo van a clases a molestar, tanto a los que sí estudian como a los que las implanten, ha molestado a quienes deberían ocultar sus rostros por la vergüenza de no haber educado a sus hijos y la dirección colegial ante plantar cara a lo mal hecho decidió suspender a la profesora para evitar contradicciones. Clases que mañana le servirán para ser hombres de bien a esos que guiaran la humanidad.
Una cosa es el avasallamiento, la imposición, el discrimen, los abusos de géneros, la esclavitud que por siglos veníamos viviendo, a otra en extremo peligrosa, tanto o más que la anterior, donde el abuso del abuso va imponiendo sus condiciones apoyadas en leyes que no contemplaron la carencia que vivimos. Hoy día –muy aparte de toda la verdad existente- un niño llama a la policía diciendo que sus padres le han pegado sin saber por qué, o un vecino que escuchó como su vecina le alzó la voz al crio, y llegan y sin más eres detenido, enjuiciado y condenado a estar al menos 500m de tu hijo. ¿Luego, qué pasa? ¿Estás obligado a retomar a ese niño en tu seno?, para cuando él lo entienda, nuevamente llamar a la policía y así salirse con sus caprichos, condenando cada vez que le venga en ganas a sus progenitores. ¿Qué pasaría si ese padre al verse involucrado en tal dilema, dijera al gobierno: Tú te responsabilizas ahora con la crianza de ese niño?
Es verdad que la violencia doméstica está alcanzando niveles inadmisibles, que hay que tomar medidas drásticas –las que aún no han sido tomadas- para que baje dramáticamente esos indeseados actos, pero qué pasa con esas mujeres, que porque sí, acusan a su pareja de abuso, ya sea por celos u otra causa y que luego, cuando ven la magnitud de su estupidez proceden a arrepentirse y todo queda saneado. Ese tiempo que pasó la otra persona en un calabozo, lo que sicológicamente pudo crearle ¿Qué pasa con eso? ¿Quién paga por todo eso? ¿Una palmadita en el hombro y todo concluido?
Casos muy recientes nos han puesto de manifiesto lo endeble de las leyes judiciales, tan llenas de proteccionismo que caen en la aberración. El error en la puesta en libertad de un pederasta que llevó a la muerte a una niña inocente, que era el sol de sus padres ¿Fue la culpa total del juez que le dejó en libertad o fue del obsoleto sistema? Sistema que ni tan siquiera está computarizado, ni tan siquiera interconectado en una red nacional, donde con una simple colocación del nombre y el DNI del presunto agresor, homicida, delincuente o como se desee llamar, en una pantalla de ordenador se exponga la condición de esa persona y ese juez, juzgado u oficina tenga y se sepa qué acción tomar. La burla ultima de unos niñatos que mantienen en jaque a todo el sistema, tanto judicial como policial, mintiendo constantemente, haciendo que se tengan gastos astronómicos porque ellos han decidido no decir la verdad y que precisamente por ley, pueden mentir todo lo que deseen sin ser llamados o acusados porque tienen el derecho a la defensa… Aunque sea mintiendo ¿Quién tiene que pagar al final todo eso? ¿El asesino y sus cómplices o los contribuyentes? Luego se les condena a una cantidad máxima que la legislación –hecha en un instante de la historia, y que ya está obsoleta- indica y producto de esa misma legislación el condenado sale unos cuantos años después al portarse bien en prisión… Pero, y el muerto, el lisiado ¿Tienen esa oportunidad a los pocos años de estar encerrado sus huesos en un ataúd, de vivir en una silla de ruedas o postrado en una cama de hospital con aparatos que mantienen su vida artificialmente? ¿Tienen acaso la oportunidad de olvidar a los pocos años sus sobrevivientes, porque simplemente pasó un tiempo determinado? No la tienen. El muerto seguirá muerto, el lesionado continuará su vida con su dolor, los familiares llorarán por siempre la pérdida irreparable, entonces ¿por qué dárselas a los agresores que sin más juzgaron y condenaron a sus víctimas, ejecutando el veredicto instantáneamente?
Las leyes sociales que hemos venido aplicando, que no son más que las mismas que una madre le aplica a sus malcriados hijos, que una y otra vez da un voto de confianza, pero que éste una y otra vez las viola, burlándose de la bondad de sus padres, imponiendo sus criterios, abusando de la sociedad que les protege sin importarle la edad que ya puedan tener, de su sacrificio, porque unas leyes prohíben que se tomen medidas que acaben con esas injusticias, cayendo, como antes se expuso en el abuso del abuso del menor, del adolescente, del joven-adulto que pasa su vida sentado ante un ordenador con sus virtuales amigos, jugando juegos de roles interminables pero que no dispara un chícharo para palear los gastos familiares, y que si le exigimos que aporten, simplemente responden estar estudiando una carrera que jamás terminaran o que pasaran más de 10 años, concluyendo por ser universitarios de última hora, perdiendo infinidad de oportunidades para integrarse a la sociedad. Pasando su tiempo intentando ser por siempre esos niños protegidos, porque así es mejor vivir, no teniendo que enfrentarse a sus responsabilidades, chupando del trabajo y el ahorro de sus progenitores, porque las anacrónicas leyes de la sociedad les salvaguardan de todo mal ¡Hasta en la propia Universidad! donde faltan tantas veces como deseen sin que los profesores puedan tomar medidas. La ley debería ser pareja, tanto con los padres como con todos los que estén involucrados en su desarrollo.
¿Por qué no pueden los padres decirle tranquilamente al manganzón de su hijo: Es hora de que te largues a buscarte tu propia vida? ¿Por qué no pueden tomar medidas, aunque estas sean algo drásticas para que sus inconscientes y mayores de edad de sus hijos sepan que la vida es algo más que la comida a su hora y un baño tibio? Sencillamente porque la ley lo prohíbe, porque la sociedad ha venido creando las condiciones. No hay empleos seguros, salarios a la altura de las circunstancias… porque les sobreprotegemos constantemente.
Quizás si esto pudiera realizarse, si la sociedad cambiara, la economía y el propio país caminaría senderos mejores. Muchos de los economistas que han llevado a la bancarrota al stablishment han implantando sus criterios de alto riesgo sin meditar en los trabajos y esfuerzos de quienes le dieron sus economías para salvaguardarlas, porque así ven la vida; sin importar el esfuerzo que realizaron los que pusieron el dinero en sus manos, confiados de su capacidad. ¿Qué importa que se jodan unos cuantos, si al final hago lo que quiero? ¿Si esto es como los jueguitos on-line donde cada vez que muero revivo y continuó? y al final, aunque el mundo se joda, yo me voy con un montón en mi bosillo.
Ahora bien, realmente ¿quién tiene la culpa? ¿Los políticos que nos gobiernas… que por cierto son elegidos por el pueblo? ¿Los burócratas de los grandes consorcios financieros que burlándose de los que han depositado sus ahorros en sus manos con las estúpidas y burlescas invitaciones a ganar al cabo de 6 meses un juego de cubiertos, una vajilla o un manto para nuestras camas? fanfarrias que compraríamos por menos en el propio Corte Inglés, sin esperar a 6 meses para tenerlo, tiempo en que esos consorcios han sacado lascas millonarias y sus ejecutivos embolsillarse unos cuantos cientos de miles con la aprobación hasta del propio gobierno, sin que jamás se llegue a tomar una medida en provecho del que realmente debería estar representando.
¿De quién es la culpa?... Pues de nosotros mismos, por tomar el derecho al voto como algo sin importancia, al decir que: Todos los políticos son iguales y no ejercer ese derecho, dejando así el campo libre para los aprovechados y mezquinos que buscan satisfacer sus ansias de poder. Posiblemente serán iguales los políticos, pero ese derecho a determina una mejor o peor vida en los próximos años, entregándoles sin más la oportunidad de tomar las riendas de nuestras vidas, es nuestra. Debemos analizar de entre los candidatos quien es el menos malo, el que menos problemas nos proyectará en un futuro inmediato. Pero con los políticos hacemos lo mismo que con nuestros hijos, que con la vida, dejando siempre para mañana ese análisis –porque hay tiempo- y jamás tomamos las medidas requeridas para sanear y de repente el error es ya un horror.
La economía deteriorada, la vida rota y todas las ilusiones fabricadas han explotado como pompas de jabón que flotaban en derredor, acompañadas por las notas de la flauta de Hamelin. Comenzando a tomarse –ahora- medidas que se debieron hacer tiempo atrás. El gobierno, aborda su loca carrera tomando medidas que pueden o no resolver la gravísima situación que rodaba cuesta abajo, pero nadie quiso ver. En su gran mayoría las medidas no son más que parches para ir paleando la crisis y que ahora, luego de casi un año de esa misma crisis, la morosidad ha explotado, los despidos, las ruinas, los cierres de pequeños y medios sustentos crecen casi exponencialmente; y los abusos, como consecuencia, suben junto a los ánimos colmados de la sociedad al perder paciencia.
Ningún gobierno ha impuesto a los causantes de este derrumbe resolver ellos solitos los problemas que crearon. Ni a los bancos la congelación de las hipotecas por un tiempo definido para que nadie se vea de bruces en la calle. Ningún político ha propuesto una congelación de precios a los productos de primera necesidad, o sencillamente eliminar los impuestos a esos productos. Los señores poderosos de los bancos despilfarraron el dinero de sus clientes, cobrándoles hasta el mantenimiento de sus cuentas, como si se hablara de una maquinaria que sufre desgastes, mientras van usando el dinero ajeno para invertir en zonas de grandes riesgos y cuando todo se derrumbó exigirle al gobierno que los ayude, embolsándose parte del dinero prestado como pago de primas, demorando la entrega de las ayudas para que dejen ganancias. ¿Por qué tiene que ser el gobierno quien vaya a socorrer a las grandes compañías automovilísticas ahora que no están vendiendo?, realizando rebajas que demuestran el grado de inflación al que están sometidos los coches. Las constructoras y sus desmedidas formulas para desforestar inmensas zonas convirtiéndolas en paraísos de viviendas que están lejos de cumplir con las normativas de la construcción, con apenas varios metros para sembrar un rosal y ahora llorar que les ayuden cuando todo se ha paralizado y son miles los despidos ¿A qué nación se le ocurre basar su economía en un rubro tan caótico, es que se ha estado ciego todo este tiempo o se han venido haciendo los de la vista larga? Tanto el gobierno como la oposición. ¿Por qué no han expuesto un proyecto que verdad dé al traste con la crisis a mediano o corto plazo y no perderse en críticas que no resuelven nada?, sólo que pensemos que realmente son iguales todos los políticos.
Se está viviendo un momento crucial, de donde se saldrá victorioso o destruido, pero algo sí se deberá ir cambiando ya. La protectora forma de pensar y comenzar desde el núcleo más pequeño, pero más importante: la familia, y dejarse de tanta blandenguería y mostrar la realidad que se tendrá que vivir de la puerta de la casa hacia afuera, donde mamá y papá no podrán, por mucho que lo deseen, proteger a sus nenitos, esos futuros científicos, técnicos, políticos y directores, como también obreros de toda clase. Porque si no están preparados para asumir sus responsabilidades con mesura, jamás lograran construir una sociedad que les proteja y ayude. El acortar el tiempo de mamar de la teta sería una buena opción para que comiencen temprano a pensar por sí mismos.