sol y cafe

puntos de vista

Junio del 2008


El derecho a la propiedad intelectual II

Publicado el 15 de Junio, 2008, 11:38. en Algunas verdades.
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Siguiendo la línea del anterior artículo, leí en ese mismo reportaje que: El Parlamento de Egipto fue instado por el Consejo Supremo de Antigüedades hace unos meses a avanzar con los trámites para aprobar una ley que prohibiera hacer réplicas exactamente iguales de cualquier antigüedad egipcia, sin un permiso previo. Y como los derechos, en nuestra sociedad capitalista, implican haberes, quien decida llevar a cabo las reproducciones deberán pagar un gravamen.

Esta polémica ley afectaría a las célebres y multifotografiadas pirámides de Egipto, junto con otras decenas de obras y edificaciones, entre las que se cuentan la gran Esfinge de Gizeh y la Máscara de Tutankamón. También quedarían inhibidas las imágenes comerciales que se hagan de estos sitios u objetos, salvo que el uso sea estrictamente educativo. Los fondos recaudados con esta nueva ley irían a la conservación del patrimonio histórico de Egipto.

Hay muchos que se están oponiendo a que se lleve a cabo esta ley alegando el tiempo transcurrido desde su edificación, amén de que se lleva mucho tiempo y muchas reproducciones dispersas por el mundo y hasta negándose a reconocer los derechos de copyright existentes, afianzándose en que: La filosofía subyacente a estos acuerdos es que todos deben poder disfrutar del arte. Todos deben poder usar, citar, fotografiar, reversionar una obra de arte una vez que las necesidades económicas del autor o artista, y las de sus herederos (por eso el plazo post mortem), hayan quedado en el pasado. 

Por qué no llevamos a raja tabla esta forma de pensar más que una ley en sí misma y la aplicamos a los CDs, vídeos y demás artilugios que existen para los cantantes. Si usáramos bien esa ley, entonces un derecho de un CD se perdería al año, ya que las ganancias producidas son millonarias y ¿quién requiere más de 40 u 80 millones para concluir su vida? Sin embargo se ha tomado el uso de la palabra piratería para intentar detener las copias y ventas indebidas y no se busca una solución mejor al problema.

Se firman contratos millonarios con los artistas, se emplea otra chorrada de millones en promoción y otro tanto en estupideces por malacrianza de los artistas que pasan a la lista de famosos de un día para otro y no dan un paso si no les complaces en cosas como la marca de la botella de agua, los chocolates sobre la cama o le pongan leche de burra para bañarse… ¡Ni que lo hubieran hecho toda su vida! Los millones caen y la vida cambia, afirmando aquello de que el hombre piensa acorde a la posición que ocupa y ese gasto indebido hay que sacarlo de alguna parte o deja de ser un negocio, afectando a quienes lo compran con sus altos costes.

Nos han impuesto un impuesto por si realizamos copias de fotos, y demás a la hora de adquirir Cds, printers, etc, lo que nos da, de hecho, la potestad para hacerlo, ya que estamos pagando de antemano, pero esos promotores, representantes y demás enganchado a la carroza no le exigen al artista que trabaje más, que realice más conciertos en vivo y que los costes no sean tan exagerados como lo son. ¿Por qué no se hace lo mismo con los escritores? ¿No es acaso un arte también? Las ganancias de las ventas de los libros se dividen en un 50% para la distribuidora que en su mayoría apenas hacen su trabajo y no van más allá de mantener el libro en la estantería de la librería, invitando a la editorial a realizar otra edición si fuera necesario, el otro 50% se divide en un mísero 4 al 8% para el autor, un 15 o 16% para la agencia literaria y el resto para la editorial, si saben el promedio del coste de un libro llegarán a la conclusión de cuánto recibirá el productor de que todos esos otros ganen su dinerito.

Se debería estar de acuerdo en pagar por realizar reproducciones, también que esas reproducciones solamente las hiciera el organismo competente para la promoción y distribución con fines publicitarios que a la postre sería una fuente de ingreso para el país en cuestión. Como se hace con la moneda y atrapar a quien la inflija. Pero ¿qué pasa con los turistas que vamos a esos lugares? Todos queremos llevarnos recuerdos en nuestras digitales cámaras, guardarlas en nuestras PCs y subirlas a nuestros blogs personales. Si nos ponen un precio por fotografiar no deberían cobrarnos la entrada, como hacen en la mayoría de esos centros, alegando que son fondos destinados al mantenimiento… ¡Nada, que somos expertos en inventarnos excusas para hacer lo que nos de la gana! Por aquello de: Haz lo que digo, pero no lo que hago.


El derecho a la propiedad intelectual I

Publicado el 14 de Junio, 2008, 12:53. en Algunas verdades.
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by Manuel Darío

Recientemente he leído un artículo sobre el derecho de autor o copyright. La pregunta fundamental era: ¿Hasta cuándo debe existir ese derecho? Y tomando como ejemplo los Patrimonios de la Humanidad volvía a cuestionar ¿A quién realmente pertenecen esas obras?

Creo que primeramente deberíamos saber de qué estamos hablando, pues no es lo mismo toda una ciudad que por su valor histórico, arquitectónico se haya considerado Patrimonio de la Humanidad, como es los casos de las hermosas e inigualables ciudades coloniales del Caribe, las Pirámides mexicanas o las fabulosas y misteriosas Pirámides de Egipto, pero no sé hasta que punto deberían ser las obras como cuadros, esculturas, etc. Deberían ser esas obras que realizó un artista y que por su celebridad toman una denominación más allá de la obra de arte en sí, convirtiéndose en parte del arte humano o que sean de autores desconocidos y además posean cientos o miles de años.

¿Tendrán las obras de los autores que perder sus derechos de autor porque un tiempo de años limita su propiedad? ¿Por qué no pueden pasar esos derechos a los familiares por siempre? ¿A dónde van a parar las ganacias de esos derechos al perderlo la familia del autor? y ¿Quién los toma?

Egipto ha dicho que: Si hay un patrimonio, un tesoro cultural o natural que destacar y resguardar, será de la nación que lo contenga en su territorio.

Todo esto lo veo bien si ese país no ha solicitado que su obra sea incorporada a la nomenclatura de Patrimonio de la Humanidad y además acomete su mantenimiento sin solicitar ayuda alguna a nadie, si se compromete a restaurarlo y mantenerlo para que nuevas generaciones puedan contemplarlo. Pero si ese país no puede asumir dicha preservación y solicita sea parte de ese conjunto de obras de la humanidad porque lo merita, entonces NO podrá exigir que esa obra no pase a ser parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad, interviniendo en su conservación el organizmo correspondiente, porque la humanidad está ayudando a su mantenimiento y tiene el derecho a exigir por ella una serie de compromisos para que la misma no se pierda en el olvido y el desinterés de los gobiernos de turno porque la obra en sí no representa una atracción turística-económica. Es simplemente un legado y debe transgredir el tiempo.

Ahora bien y volviendo a los derechos de los autores ¿Por qué tiene que existir una fecha límite después de la muerte del autor? Para que otros realicen con ella cuanto deseen y no tengan que rendir cuentas porque ha pasado el tiempo reglamentario… Entonces ¿No debería suceder igual con las empresas, compañías, industrias y demás? ¿No tendrían que pasar como un bien de la sociedad luego de un tiempo considerable de explotación? Una petrolera jamás caduca, un central azucarero nunca deja de ser patrimonio de la familia, ni un cortijo deja de ser jamás de su dueño ¿Por qué sí, una obra escrita por un literato o uno cualquiera? ¿No debería pasar de generación a generación como el resto de las cosas? Como un título nobiliario que pasa de generación a generación y no tiene fecha de caducidad luego de la muerte del que fue objeto de la nominación.

Dejémonos de bobadas como que una obra de arte es para que lo disfrute el pueblo, que los poemas son de quien los necesita y así una chorrada de ideas flamantes que no dicen nada, por que quien produce automóviles no requiere de todos esos automóviles, quien diseña la moda no utiliza todas esas prendas de vestir, pero sí son complementos de la sociedad, requerimientos muy necesarios para cada individuo y a nadie se le ha ocurrido decir que deberían ser de todos porque todos los usamos… Tampoco se debería vender el pan, ni los cereales, ni la carne o el pescado, porque son artículos de primera necesidad de la humanidad.

Si esos derechos de autor caducan, deberían también caducar los derechos de las demás propiedades, si los derechos de los familiares del autor se pierden luego de un tiempo de fallecido el autor, también deberían claudicar los títulos y las propiedades y las coronas reales y los derechos a explotar un mineral; que en definitiva si son parte de la humanidad porque todos sufriremos las consecuencias de los malos usos y lo indiscriminado de operar la mayorías de los recursos terrestres, único lugar donde habitamos todos.