sol y cafe

puntos de vista

3 de Mayo, 2008


Recuerdos

Publicado el 3 de Mayo, 2008, 13:42. en Reajuste de Espectativas.
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by Manuel Darío

L

as distancias acaban imponiendo sus leyes, haciéndonos guardar las cosas que nos pueden doler. Intentando con ello sobrevivir a muchas que obligado nos vemos a dejar para emprender el camino de nuestra vida, ese que por más que eludamos acabará cruzándose con los atajos, aunque algunos digan que nuestro camino está hecho de todos esos atajos. Al final lo tendremos que agarrar firmemente o él se nos impondrá a nosotros.

Cuando decidamos echar a andar, el equipaje será ligero porque la distancia no la sabremos hasta que no la concluyamos, tendrá que ser ligero porque nos abrumaran los momentos vividos a cada instante, los que dejamos andando su camino. Pero con el tiempo, pensaremos en todo eso y buscaremos entre los rastros los recuerdos, los instantes, la gente que compartió con nosotros, o los hechos que nos conformaron… Algunos tristes y otros alegres. Desconocemos que al abrir esos libros dormidos las imágenes saltaran para chocar con la actual realidad y sin desearlo compararemos tiempos, amigos, buscaremos las personas que tuvieron su protagonismo y descubriremos que nada de eso ya está, que el tiempo decoloró las fotografías y la memoria ha fallado en sus recuerdos, olvidando algunos, distorsionando otros; perspectivas que se confunden con los colores que le hemos ido incorporando para que se mantengan atados a nuestra piel.

Algo sí será factible y reconfortante, una alegría arribará junto a todas esas cosas que vamos sintiendo, navegando entre cada detalle, imposibilitados de ahogarnos en las lágrimas que brotaran al ver que muchos de esos momentos no estaban presente, porque las realidades compradas al partir llenaron las alforjas.

El amor, la amistad, la familia o los espacios que nos circundaban chorrearan de la luna al mirarla como recuerdos ilustrados que nos atacan sin piedad. El balance estará en saber si lo logrado meritó, si todo lo perdido pesa más que lo conseguido, por cualquiera de las dos cosas pensaremos si aún tendremos el suficiente tiempo para buscar esos recuerdos, si mañana no se nos acabará la vida. Nada podremos hacer para escapar de las evocaciones, nada nos quitará el dolor de no poder volver a ver a quienes marcharon y no le despedimos, o los que por una u otra razón se alejaron de nuestro existir engrosando el listado de los que no están.

Fotos que abruman el presente, soplos de viejas fotos de gente que satisficieron los criterios, luces que iluminaron los sueños vencidos o desechados, convenciendo al tiempo para correr tras otros hasta culminar las ilusiones y de repente están las memorias ahí, dormidas entre esas fotos que se dejaron en un cajón guardado en lo más alto del closet, extraviado entre todo lo demás que no usamos, sin saber dónde volver a guardarlos cuando nuevamente topamos con ellos y la soledad nos fastidia deseando poder retornar aunque sea por un insignificante instante para decirle a todos cuanto le pudimos querer, cuanto nos duele no tenerles en nuestro actual presente, y despacio nos marcharemos con el peso de lo perdido o con la alegría de lo construido… Eso, sólo lo sabremos cuando al final lleguemos, cuando veamos lo que construímos.