sol y cafe

puntos de vista

2 de Abril, 2008


Conversando

Publicado el 2 de Abril, 2008, 10:55. en Algunas verdades.
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by Manuel Darío

Por esas casualidades me vi en la necesidad de ir ante un notario para servir como testigo a un amigo. El notario, una campechana persona que deja algo lejos la figura que antiguamente podíamos tener de un notario, sobre todo por su vestimenta negra.

Mientras tuvimos que esperar por una serie de acotaciones que muy gentilmente sugirió al abogado que llevaba el papeleo nos pusimos a conversar, creo que él quería ver la parte humana de cada uno de nosotros y así, sin darnos cuenta terminamos hablando de literatura y la escritura.

Para muchos el ser escritor tiene un halo de misterio, es una persona que posee una vida fantástica, totalmente diferente al resto de los humanos, creo que nos ven rodeado de personajes que no tiene cuerpo, figuras etéreas que deambulan los pasillos, el jardín de la casa del escritor, perdidos en nuestros propios pensamiento. Tal vez charlando constantemente con nuestras Musas, histéricos y ego-centristas. Creo que nadie ve al escritor comprando un jean, discutiendo una multa de tráfico, si nos ven sentados ante una mesita redonda con una humeante taza de café dispuesto a comenzar a escribir algo sobre lo que nos rodea. Me sorprendió que este señor sintiera ese deseo de conocer cómo vivimos, preguntar por la parte real de la vida, si logramos vivir de nuestro trabajo.

La mayoría de las personas terminan diciendo que les gustaría escribir, que tienen un sinfín de historias que si nos enteráramos de ellas podríamos hasta ganar un Novel de Literatura, este señor No, sin más me dijo que serviría para Critico, que no podría escribir porque tampoco había leído demasiado… ¡Leer demasiado! Esto me llamó la atención, porque yo tampoco he leído demasiado, reviso cuanto libro me cae en las manos, pero de ahí a leerlo, va un gran trecho, pero ¿A qué llamamos leer demasiado? ¿Cuántos son los libros que se deben leer?... ¿Alguna vez se llegará a leer demasiado?

Pienso que escribir nada tiene que ver con leer, claro que hay que tener un deseo por la lectura, un interés por la literatura, pero lo que un escritor debe tener es Fantasía, dejarse llevar por sus ideas, absurdas, tontas, locas. Quizás y como una vez me dijo un amigo: Ser un irremediable mentiroso que canaliza su padecimiento a través de la escritura, donde las mentiras e inventos son aceptados como cuentos y novelas. Esto es lo que define un buen escritor de un simple escritor y no todo el andamiaje que se ha ido creando alrededor de la literatura. Mediatizando los premios, desplazando a los desconocidos por los que ya van decayendo pero son conocidos, dar noticias inventadas para crear expectativas y el producto: libro, se venda mucho antes de salir al mercado. Dejar a un lado la edad del escritor y ver la calidad del trabajo y esto último me dejó sorprendido, cuando escuché hace pocos días que un escritor de 50 años ya no tendrá futuro… ¿Qué clase de futuro? ¿El de él o el de la editorial, agente y andamiaje publicitario? Es sorprendente que un ser humano, sea del sexo que sea, que al cumplir sus 50 años ya no pueda pensar en otra cosa que terminar su vida ante un televisor viendo programas del corazón.

¿Qué pasa con nuestra sociedad? Buscamos y deseamos vivir más tiempo, que nuestro andar por este mundo llegue a más años que los predecesores y esto trae consigo mayor cantidad de personas de más edad, pero para qué lo hacemos si la misma sociedad discrimina al Mayor, al grueso, al feo… ¡al diferente! La experiencia, la calma, el pensar dos veces o el no dejarse llevar por el primer impulso a ¿dónde irá a parar? ¿La calidad del trabajo, no tiene importancia porque sobre pasas la edad admisible? ¿Cuál es esa edad admisible? ¿Quién la determina? Si llegamos a desechar todo lo que no sea joven, hermoso, chic, entonces caeremos en la destrucción de todo lo que hemos venido construyendo, creando desde que como humanidad venimos legando. De hecho tenemos ya muchos años como sociedad… ¿A caso debemos ya desaparecer?