sol y cafe

puntos de vista

Abril del 2008


A Dios

Publicado el 19 de Abril, 2008, 18:52. en Poemas.
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by: Manuel Darío

A Dios le pedí amor,

pero como siempre,

Él… se toma su tiempo…

Me regaló pasión.

Me regaló ternura.

A Dios le pedí esperanza,

pero como siempre,

Él… se toma su tiempo…

Me regaló persistencia.

Me regaló sueños.

A Dios le pedí constancia,

pero como siempre,

Él… se toma su tiempo…

Me regaló fuerza.

Me regaló tesón.

A Dios le pedí milagros,

pero como siempre,

Él… se toma su tiempo…

Me regaló ilusión.

Me regaló confianza.

A Dios le pedí olvido,

pero como siempre,

Él… se toma su tiempo…

Me regaló paciencia.

Me regaló calma.

A Dios le pedí perdón,

pero como siempre,

Él… se toma su tiempo…

Me regaló comprensión.

Me regaló juicio.

A Dios le pedí distancia,

pero como siempre,

Él… se toma su tiempo,

Me regaló mesura.

Me regaló lógica.

A Dios le pedí ideas…

pero como siempre,

Él… se toma su tiempo,

Me regaló fantasías.

Me regaló verdad.

A Dios le pedí creencia,

pero como siempre,

Él… se toma su tiempo…

Me regaló evangelio.

Me regaló lealtad.

A Dios le pedí mis pasos,

y me los dio

… ¡desde hace ya, mucho tiempo!

San Juan, Puerto Rico

Jueves, 15 de Julio de 1999


La guagua y el guagüero

Publicado el 19 de Abril, 2008, 16:08. en Instantáneas.
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By Manuel Darío

Q

uizás esta palabra, Guagua, pueda significar diferentes cosas para personas de diferentes partes del mundo, como es el caso de Sudamérica, en Chile, donde una guagua no es más que un bebé, no así para los nacidos en Canaria, o en el Caribe, como es el caso de Cuba, Rep. Dominicana, Puerto Rico y desde hace más 40 años, con la llegada de los exiliados cubanos a La Florida, donde simplemente significa el bus común y corriente que cada día nos transporta de la casa al trabajo, al cine o las tiendas.

Habrá que tener mucho cuidado en su uso, acorde al lugar donde estemos, pues un chileno que esté en Santo Domingo o La Habana, si expresara que: Debe darle el pecho a su guagua, le mirarían con cara algo insólita e inmediatamente se alejarán de él creyéndole loco; así como un puertorriqueño o canario en Stgo. de Chile si dijera que: Voy a coger la guagua, lo detendrían en el acto por pedófilo.

Se cree que el origen de esta emblemática palabra venga del inglés Wagon o vagón creada en Canaria, ya que el autobús no es otra cosa que un vagón con ventanillas y asientos para el transporte público, y que dado a la gran emigración canaria en un instante de la historia llevó hacia esta zona su uso.

Haciendo algo de historia; primero fueron aquellas guaguas de palo que le hicieron la vida imposible a los tranvías hasta vencerlos. Creo que de este hecho surgió una nueva palabra: Guagüero, ese señor todopoderoso que ante un gran volante, guía o timón va conduciendo la guagua. Todopoderoso porque él y nadie más que él decide quien sube, dónde sube y dónde se ha de quedar, abrirá las puertas cuando lo crea y las cerrará cuando le dé su real gana, sin importarle si tendrás que caminar dos como cinco manzanas para llegar a tu destino. Él parará en el lugar que así lo decida, no te escuchará tus gritos de ¡La Parada chofer!, y si por casualidad ve a algún conocido, acomódate bien porque posiblemente se pondrá a conversar un rato ¡Qué decir si se baja a tomar un buchito de café!

Con el tiempo el uso de guagüero fue ampliando su significado y por su puesto su uso, ampliándose hasta absorber el propio sentido de otras como: desgraciado, sinvergüenza hasta las más agresivas: hijoeputa, maricón, etc.

Muchos han sido los que en un momento de su vida se vieron atrapados por los designios de estos señores… hoy también existen señoras. Frustrado por la impotencia de no poder hacer nada y en un estado de clímax ver como su parada se alejaba, otros han tenido que correr tras estas guaguas porque su conductor decidió continuar unos cuantos metros más adelantes, a veces sin detenerse y el esfuerzo de alcanzarle fue vencido por el agotamiento. Justo en uno de estos instantes y gracia a la avispada chispa caribeña, luego de verse perdido, surgiera la conocida frase de ¡Este guagüero hijoeputa!

De ahí, como un tropel de ideas y ofensas nació ¡Este guagüero! ¡Tenías que ser guagüero! ¡Guagüero de mierda! y así muchas otras, pero la más original de todas fue una tarde a la llegada a la universidad cuando tras una aguerrida disputa entre un grupo de estudiantes y el conductor de la guagua se le escuchó decir a un chico desde su asiento, en lo más profundo de la guagua: ¡Tú lo que eres es… Un guagüero! Resumiendo así todos los anteriores significados de esta pintoresca palabra.


En busca de un familiar

Publicado el 11 de Abril, 2008, 22:15. en Instantáneas.
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Hace mucho tiempo que llevo intentando hallar a familiares con los cuales mi familia perdió contacto, ellos según la última información recibida vivían en Colombia, Bogotá creo haber oído, son hijos de un tío-abuelo mío que murió a finales de los 40´s o principio de los 50´s en un accidente automovilístico cuando su jeep o algo parecido cayó por un barranco en su viaje: Bogotá-Barranquilla o a la inversa.

Su nombre era Francisco Esterella Tariche, sus hermanas Dolores (mi abuela), Ofelia e Isabel Esterella Tariche. En dicho accidente iba su hijo Robinson y un amigo nombrado Ernesto Torres. Su esposa le llamaban Maruca. En Cuba tuvo un hijo llamado Darío Esterella Forjan que murió a la edad de 60 años por un infarto del miocardio

Este familiar era viajante médico, vivió en Cuba, México, Puerto Rico, New York.

Mi interés viene dado por estar escribiendo un libro basado en los cuentos que mi abuela nos hacía cuando éramos chicos, creyendo que eran fábulas. He intentado hallarles mediante la ayuda de algunos amigos colombianos y a través de la embajada colombiana en Madrid, pero hasta ahora no he logrado nada.

Cualquier información, si alguien pudiera tenerla se agradecería y les pediría dejaran su e-mail en comentarios que inmediatamente les contactaré.

Gracias anticipadas.

Manuel Darío


Conversando

Publicado el 2 de Abril, 2008, 10:55. en Algunas verdades.
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by Manuel Darío

Por esas casualidades me vi en la necesidad de ir ante un notario para servir como testigo a un amigo. El notario, una campechana persona que deja algo lejos la figura que antiguamente podíamos tener de un notario, sobre todo por su vestimenta negra.

Mientras tuvimos que esperar por una serie de acotaciones que muy gentilmente sugirió al abogado que llevaba el papeleo nos pusimos a conversar, creo que él quería ver la parte humana de cada uno de nosotros y así, sin darnos cuenta terminamos hablando de literatura y la escritura.

Para muchos el ser escritor tiene un halo de misterio, es una persona que posee una vida fantástica, totalmente diferente al resto de los humanos, creo que nos ven rodeado de personajes que no tiene cuerpo, figuras etéreas que deambulan los pasillos, el jardín de la casa del escritor, perdidos en nuestros propios pensamiento. Tal vez charlando constantemente con nuestras Musas, histéricos y ego-centristas. Creo que nadie ve al escritor comprando un jean, discutiendo una multa de tráfico, si nos ven sentados ante una mesita redonda con una humeante taza de café dispuesto a comenzar a escribir algo sobre lo que nos rodea. Me sorprendió que este señor sintiera ese deseo de conocer cómo vivimos, preguntar por la parte real de la vida, si logramos vivir de nuestro trabajo.

La mayoría de las personas terminan diciendo que les gustaría escribir, que tienen un sinfín de historias que si nos enteráramos de ellas podríamos hasta ganar un Novel de Literatura, este señor No, sin más me dijo que serviría para Critico, que no podría escribir porque tampoco había leído demasiado… ¡Leer demasiado! Esto me llamó la atención, porque yo tampoco he leído demasiado, reviso cuanto libro me cae en las manos, pero de ahí a leerlo, va un gran trecho, pero ¿A qué llamamos leer demasiado? ¿Cuántos son los libros que se deben leer?... ¿Alguna vez se llegará a leer demasiado?

Pienso que escribir nada tiene que ver con leer, claro que hay que tener un deseo por la lectura, un interés por la literatura, pero lo que un escritor debe tener es Fantasía, dejarse llevar por sus ideas, absurdas, tontas, locas. Quizás y como una vez me dijo un amigo: Ser un irremediable mentiroso que canaliza su padecimiento a través de la escritura, donde las mentiras e inventos son aceptados como cuentos y novelas. Esto es lo que define un buen escritor de un simple escritor y no todo el andamiaje que se ha ido creando alrededor de la literatura. Mediatizando los premios, desplazando a los desconocidos por los que ya van decayendo pero son conocidos, dar noticias inventadas para crear expectativas y el producto: libro, se venda mucho antes de salir al mercado. Dejar a un lado la edad del escritor y ver la calidad del trabajo y esto último me dejó sorprendido, cuando escuché hace pocos días que un escritor de 50 años ya no tendrá futuro… ¿Qué clase de futuro? ¿El de él o el de la editorial, agente y andamiaje publicitario? Es sorprendente que un ser humano, sea del sexo que sea, que al cumplir sus 50 años ya no pueda pensar en otra cosa que terminar su vida ante un televisor viendo programas del corazón.

¿Qué pasa con nuestra sociedad? Buscamos y deseamos vivir más tiempo, que nuestro andar por este mundo llegue a más años que los predecesores y esto trae consigo mayor cantidad de personas de más edad, pero para qué lo hacemos si la misma sociedad discrimina al Mayor, al grueso, al feo… ¡al diferente! La experiencia, la calma, el pensar dos veces o el no dejarse llevar por el primer impulso a ¿dónde irá a parar? ¿La calidad del trabajo, no tiene importancia porque sobre pasas la edad admisible? ¿Cuál es esa edad admisible? ¿Quién la determina? Si llegamos a desechar todo lo que no sea joven, hermoso, chic, entonces caeremos en la destrucción de todo lo que hemos venido construyendo, creando desde que como humanidad venimos legando. De hecho tenemos ya muchos años como sociedad… ¿A caso debemos ya desaparecer?