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12 de Abril, 2006


Nuestras Mascotas

Publicado el 12 de Abril, 2006, 16:12. en General.
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Dicen que surgimos unos diez millones de años después de desaparecer los Dinos por aquella catastrófica y espectacular caída de un meteorito, lo suficientemente grande como para evaporar grandes cantidades de oxigeno, crear una inmensa honda expansiva, un hongo que seguramente los dinosaurios ni tendrían oportunidad de disfrutarla en toda su magnitud, así que llevamos en esta Tierra algunos años, sin que nadie se haya puesto totalmente de acuerdo en cuánto tiempo verdaderamente estamos andando de un lado a otro.

Acorde a las investigaciones se ha llegado a la conclusión de que fuimos monos, o algo parecido, que anduvimos previamente en cuatro patas y que precisamente el hecho de erguirnos fue lo que dio un cambio trascendental a nuestra historia. Pero y si todo esto es verdad ¿Dónde queda Dios y el cuento de los siete días? ¿Dónde queda también Adán y Eva, junto al famosísimo y perdido Paraíso?

Cuando nos percatamos de que existían animalitos domesticables, no solamente los comibles, sino esos que tenemos entre nosotros para divertirnos un rato y dejarlos luego por ahí a que hagan y deshagan, los trajimos a nuestro habitad, les bautizamos con nombrecitos que si pudieran hablar, más de uno nos mandarían a la mierda. Los bañamos, perfumamos y hasta vestimos si hay frío o alguna celebración humana, sin importarnos cuanto puedan estar en contra, disgustados o cagándose en nuestras madres, total, no hablan, ni piensan… sólo nos miran fijamente y eso, a nadie le molesta ni hiere. Esos animalitos a los que dulcemente hemos llamado Mascotas, la que según el diccionario dice.

Mascota s.f. (del fr. mascotte) 1.Animal de compañía.

2. Persona, animal o cosa a los cuales se atribuyen virtudes para alejar desdichas o atraer la buena suerte 3. Méx. Tela de vestidos cuyos dibujos forman cuadros negros y blancos. Y cuyos sinónimos son: Fetiche, talismán, amuleto, guayaca (Amér.) ídolo, tótem.

Realmente no logro imaginarme tener una persona todo el día pegada a mí, andar con un chivo el santo día o un pedazo de roca para arriba y para abajo porque me traerá good luck, así que desechando esta segunda definición y menos la tercera, la del pedazo de tela a cuadros negro y blancos que nada tiene que ver con el cuento, nos queda pues la primera definición: Animal de compañía.

Estos animalitos los sustrajimos de su ambiente, les cambiamos sus hábitos y hasta les hemos obligado a crearse nuevas formas de vidas, obligándoles a veces a vivir en el olvido, cuando los criamos toda la vida en un ambiente hogareño, dejándoles tirados luego en algún lugar y marcharnos sin mirar atrás… sin preguntarnos porqué le hacemos eso, si él solamente era nuestro animalito de compañía, La Mascota, esa que nos divertía cuando la tristeza nos arropaba y el fin de año nos llegaba sobre una cama tirado, teniendo por compañía el olvido. Así le pagamos a muchos, cuando nuevamente a nuestras vidas llegan las horas de risa y amor. Les tenemos la vida a veces hecha un yogourt, con tanto jaleo de un lado a otro, llamándoles o echándoles, susurrándole o gritándoles, acorde a nuestro estado de ánimo, si estamos solos o acompañados, si somos jóvenes o viejos.

Cuando nos agrupamos como especie para protegernos, sin percatarnos, comenzábamos la carrera hacia la conquista del mundo donde vivíamos, quitándole espacio a esos animalitos o animalotes con quienes compartíamos el mundo. Eliminando algunos, otros los hemos domesticados, de quienes nos alimentamos, haciendo de ellos toda una rama industrial.

El cambio radical en nuestro comportamiento surgiría con los tropiezos, con las necesidades y los sustos que nos daríamos cuando topábamos con algún peligro, cuando luchábamos con el vecino para arrebatarle la hembra, cuando vimos en peligro nuestra propia existencia. Entonces fue cuando el cerebro comenzó a funcionar, a cambiar la estructura del cuerpo, a moldearnos al ambiente que nos rodeaba, por ello hoy día hay chinos, occidentales, negros, amarillos y rosados… porque eso de blancos en verdad que aún está por discutir. De usar las manos como utensilio primario pasamos a la piedra, al palo, combinando ambas cosas hicimos las herramientas que nos ayudaron a civilizarnos, a conquistar minerales y de ahí el paso al desarrollo.

Junto a nuestro desarrollo nos acompañaban estas mascotas que años tras años nos veían como nuestro comportamiento cambiaba. Hoy dormíamos sobre la tierra, mañana usamos una piel, luego la paja y por último el colchón, mientras ellas continuaban durmiendo a nuestro lado, en el suelo frío de la tierra, del barro, del mosaico y el mármol, hasta que comenzamos a fabricarles sus camitas de poliespuma forradas con telas impermeables, lavables, de multitud de colores y diseños. Le cambiamos sus hábitos alimentarios, más bien por conveniencia nuestra que por necesidades de ellos. Nos apoyamos y justificamos en crearles diciendo que es una mejor forma de vida, pero en verdad todo ha sido para que no anden cagando por doquier, con una peste que nos hace hasta vomitar. Inventamos cuanto producto fuera necesario para eliminarle los bichitos que una vez también nos afligían, sprays, colonias que no les afecten sus olfatos, medicamentos, vitaminas y hasta ciertos productos cosméticos… ¡como si fueran humanos!

Todo esto, según algunos conocedores de las teorías de las evoluciones, muy seguramente está acelerando el proceso evolutivo en estos animalitos domésticos, la constante presencia nuestra en sus vidas, nuestras costumbres y hábitos, nuestra peculiar forma humana de comunicarnos mediante el habla les está siendo dar un salto acelerado en su perfeccionamiento. Sin descartar todo el desarrollo tecnológico que estamos teniendo en los últimos años, nuevos equipos electrodomésticos, autos de mayor calidad, ropa de apreciable contextura, perfumes, higiene y demás que nos alejan cada vez más de nuestros orígenes cavernícolas y ellos junto a nosotros. Colocándoles un lacito entre sus mullidos pelitos, el cascabel, la vasija para sus alimentos, su ropita de invierno para el frío, malcriándoles entre nuestros brazos, acostumbrándoles a dormir en nuestras camas, a estar junto a nosotros cuando typiamos en las Pc… y a ver la televisión de plasma.

Dicen los expertos que alrededor de unos 50 años, estas mascotas, derivadas de toda una descendencia mascotil, darán un salto, que algunas hasta podrán formular sus primeras palabras, con las que lograrían una mejor comunicación con nosotros, seguramente otras cosas más lograrán desarrollar, pero… ¿Qué sucederá a partir de ese momento? ¿Sus futuras generaciones desarrollaran más?

Suponiendo que continuaran como mascotas a nuestro lado, impondrán sus condiciones al expresarnos claramente lo que desean o no, lo que les gusta o no… hasta cuando quieran que no les molestemos, que las dejemos solas en su pensar mascotero -si fuera esta la palabra… no lo sé-, y si alguna se va de lengua, nos delatará ante nuestras parejas por algo que ella vio que hicimos y que hoy no saben cómo decirlo, o en el peor de los casos, nos chantajearán para que le demos lo que desean, so pena de caer en desgracia con la media naranja, y sus sonrisitas burlonas veremos constantemente por toda la casa. Puede y hasta nos digan que quieren chatear con la vecina mascota.

A veces el ingenio humano simplemente se adelanta a la realidad, lo que va a suceder algún día, en otras ocasiones, como dice el refrán: La realidad supera la ficción, y es cuando descubrimos que todo lo que pudimos pensar está por suceder, por eso va y no estará lejos el día que como la canción de un compositor cubano suceda lo siguiente:

Tenga alguien una vieja Burra y hasta sin dientes, experta en ortografía que marchó al dentista a ponerse una dentadura postiza, el vecino de la otra esquina posea un Gallo con espejuelos, de 90 años de edad, quien le exigió a su cuidador -fíjense que ya no digo Amo- le llevara al oftalmólogo porque le costaba trabajo leer el periódico. Y como hay quien posee los más asombrosos animalitos como mascotas, algún loco de por ahí tenga un Ciempiés con muletas que se fracturó una de las patitas en una acrobacia de circo. Para no quedarnos atrás en Miami exista un Ternero que es el mejor pelotero jugando 3ª base, o hasta un Loro profesor de la Universidad Central del Condado de Dade. Algún residente del Sur posea un Piojo tenor que canta en el teatro, acompañado de cuatro Cotorras del Ecuador.

En definitiva, no tenemos que adentrarnos en el futuro, si en el pasado reciente hubo una Perrita astronauta, o ya olvidaron el Sputnick Soviético que lanzó al espacio aquella mascota perruna nombrada Laika para no joder a un humano, los miles de Conejillos de India que sufren cada día los experimentos más horrendos para ayudar a la humanidad, los Chimpancés que entre jaulas -en los laboratorios- son objetos de toda la imaginación del hombre por llegar a ser mejores, por buscar los límites.

Lo que sí puedo afirmar que hoy por hoy, ya nuestras mascotas han evolucionado, algunas con sus fijas miradas, tan penetrantes que nos dejan clavados ante ellos, otras con sus jerigonzas incomprensibles nos avisan de sus deseos o necesidades… somos nosotros quienes en su mayoría ni puto caso hacemos, gritando luego cuando soltaron sus bolitas en algún rincón de la casa. Los hay que te informan con sus gestos y movimientos, llevándonos hasta donde quieren y hasta lo que quieren. Entre todos ellos, los gatos han invadido el reino mascotil, por su fácil manejo, mantenimiento y cuido, además que poseen una adaptabilidad al medio que ni los perros lograran conquistar. Pueden quedarse a solas, que saben muy bien cómo repartir la comida y el agua durante nuestra ausencia, van a defecar a su cajita repleta de arena y cuando la misma está a más no poder, ni a jodía entran a ella; te buscan, te maúllan, te miran fijamente y si fuera necesario hasta te llevan a ella para que descubras que ya no le cabe un palitroque más.

Quizás en 150 ó 200 años… tal vez menos, Tweete -Piolín, para los hispanos- ese canario amarillo que compramos en algún Pet-shop, cuando le hagamos monerías para que cante, nos diga en esos precisos momentos: ¡Compadre, no me vengas ahora con que cante, si tengo un sueño del carajo! o nuestro Pastor alemán -que posiblemente nos hable en español o inglés- aparezca en la habitación, con media lengua afuera y meneando su cola, cuando más relajados estemos luego de terminar de hacer el amor con nuestra pareja y nos diga, así de sopetón: ¡Oigan, dejen de hacer sexo con la puerta abierta y vayan a ver al niño que se ha hecho mierda! y tapándonos con urgencia nuestras partes púdicas le preguntemos ¿Cómo que mierda, se ha caído por la ventana? y él sonriendo de nuestra estupidez, responda ¡No, se ha cagado, vayan a cambiarle el pamper!... Todo será posible de darse los pronósticos evolutivos de nuestras actuales mascotas.

Posiblemente, para esos tiempos, en algún lugar del planeta, alguien tenga una orquesta de Hormigas con un Cangrejo timbalero, un Canario graduado universitario que canta en cualquier idioma, pero todo ha de ser hermoso y hasta chic, hasta que alguna de las conocidas hoy como mascotas le de por estudiar abogacía y a partir de ese instante comience la contienda por lo derechos inaleanables por su integridad, así que surgirán nuevas leyes contra el discrimen y el capado de sus órganos sexuales que los convierten en bellos peluches andariegos. Después de todo, debemos alegrarnos de vivir estos días, porque muy seguramente hemos de ser acusados de genocidio, de maltrato y abuso, seguramente acusados de desencadenar problemas sicológicos por la castración forzosa a la que les sometemos hoy.

Pero me gustaría ver… si fuera posible, escuchar a mi andariega Peluza, esa gatilla medio Persa, mitad saturnina, pedirnos su comida o preguntarnos ¿Qué estamos cocinando? porque cada día se trepa en el counter de la cocina a chismear lo que estamos haciendo o salta como saeta dentro de la nevera, solamente para descubrir lo que allí dentro hay. Meterse en el baño a ver caer el agua en la bañera y mirarnos con sus ojillos redondos y abiertos de par en par como quien pregunta ¿Eso qué es, que a mí no me hacen? ¡Ah! Olvidaba, la muy inteligente, tiene sus formas de llamar tanto a su madre como a su hermana, sonidos que ya logramos diferenciar… ¡y después no digan que no van en progreso!

En fin, que muy seguramente habrán mascotas de todo tipo y profesión. Un Mono carpintero que busca las puntillas saltando de palo en palo en las grandes superficies de bricolaje, algún Mapache convertido al budismo o un Lagarto escritor que cuente los años que estuvieron oprimidos, relegados hasta que alguien introdujo la moda de cuidar en casa los grandes lagartos de esas islas y parajes exóticos. Un Gato musulmán que estará vigilado por sus dueños, evitando un ataque terrorista en medio de una sección de sexo arrollador, clavándoles las uñas en las nalgas por verlas redondas, suaves y en movimiento, de cara al espacio.