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puntos de vista

Marzo del 2006


Hurgando en la historia

Publicado el 26 de Marzo, 2006, 23:36. en Cosas de Inmigrante.
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Allá por los finales del siglo 19 fueron muchos los inmigrantes europeos que llegaron a América, entre ellos los italianos, que pusieron rumbo al Cono Sur, asentándose principalmente en la Argentina, llamada por aquellos días El granero del mundo -porque producía muchos granos o porque tenía muchos granos… no está especificado del todo-, y que según algunos era uno de los más ricos lugares del planeta, rebosante de promesas que alentaban sueños de jóvenes pobres de varios países europeos.

Entre esos muchos inmigrantes que decidieron echar suerte se encontraba uno de apellido Cuccoliccio, en específico, Antonio Cuccoliccio, quien comenzó a trabajar de peón en un circo de los hermanos uruguayos José y Jerónimo Podestá, quien pasó sin penas ni glorias entre el populacho pues era normal oír a los tanos -napolitanos, aunque se le aplicaba a todos los inmigrantes italianos- en su peculiar forma de intentar comunicarse.

Pero por esas cosas de la vida, un día, un señor cómico nombrado Celestino Petray, se presentó en escena de aquel mismo circo, hablando como lo hacía aquel peonzuelo italiano: Mi quiamo Franchisque Coccoliche e sono creolio hasta lo güese de la taba e la canilla de lo caracuse, amico. Naciendo en aquel preciso momento el personaje cómico conocido por todos -los argentinos, supongo- como Cocoliche, haciendo reír a más de uno en ambas riveras del Río de la Plata. Pero junto a esto nació también una nueva palabra que nadie imaginó en el idioma español, figurando en el diccionario de la Real Academia de la Lengua desde 1927.

Cocoliche: jerga híbrida que hablan ciertos inmigrantes italianos, mezcla de su habla con el español.

Definición de lo que muy bien pudiéramos llamar hoy itañol, si hiciéramos de igual manera que lo hacemos con el spanglish, que por más que nos diga nuestro ilustre diccionario de la Real Lengua, no hay nada mejor para definirlo que: No te asomes a la window que te caes para la street.

Por norma, cada pueblo ha impuesto sus apodos a inmigrantes de otros lares, así los argentinos nombraron a los italianos como Tanos, los cubanos a los españoles como Gallegos y a los rusos en su arribo masivo luego del triunfo de Castro como Bolos -no me pregunten, porque no lo sé- y así a través de la historia se le han colocado apodos a cuanta gente viene llegando, algunos de estos gentilicios son despectivos; dependiendo quien y como lo diga. Pero lo importante de todo ello está en que esto ocurre siempre que una parte del mundo atraviesa crisis que hace inmigrar a las personas. Así ocurrió con los españoles a comienzo del sigo pasado, invadiendo el Caribe, Venezuela y la Argentina, lugares donde fueron recibidos sin que mediara todas las trabajas que hoy se ponen a cuanto emigrante llega a cualquier parte del mundo, algo que le sucedió también a los propios italianos que despoblaron sus aldeas para probar suerte en tierras de paz y abundancia… del otro lado del charco: Argentina, Uruguay, Cuba y New York son ejemplos de ello, pero hoy, sencillamente desprecian a cuanto arriba a Roma si no son del llamado primer mundo, ricos y poderosos.

Hoy la historia es inversa, la pobreza que ha sumido la mayoría de esos países antaño codiciados, hace que sus pobladores salgan buscando esa misma suerte, sólo que, los poderosos hoy han olvidando aquellos días de pesadumbre, imponiendo restricciones cada vez más difíciles de salvar. Hoy son ellos los que ponen gentilicios a esas gentes que le brindaron la mano, acorde también de la región del globo que llegan, así están los Sudacas y esto es acá, de este lado del charco, pero allá, nosotros mismos nos estigmatizamos con los gentilicios de chicano, nica, boniato, balsero y el peor de todos: Indio, genérico despectivo que se le da en todo el mundo hispano de Norteamérica a los que proceden del sur.

Por desgracia, tendemos a olvidar que vivimos en constante movimiento, que como el propio mar nos desplazamos de un lugar a otro; que la suerte está hoy aquí, pero mañana no sé sabe. Los que ayer llegaron con una mano delante y otra atrás, hoy miran por encima del hombro. Olvidamos que nuestra arrogancia nos apuñala a nosotros mismos, porque esto no es más que un girar sobre la misma rueda.

Pero lo trascendental, lo verdaderamente importante y perecedero es el verbo que surge, la conjunción idiomática que nace de esas migraciones, convirtiéndonos -al final- en una sola cosa, aunque muchos por sus incomprensiones, chouvinismos y desprecios no quieran verlo: el lenguaje, esa incorporación de nuevas palabras, repletas de frescura que dan colorido, que dan vida, esos extranjerismos que eliminan la parálisis de las palabras en desuso, que nos acerca más y nos hace comprendernos mejor. Así como en tiempos inmemoriales brindamos al latín las palabras: cerveza, braga, camisa o lanza, los helénicos nos aportaron los términos: huérfano, escuela, cuerda o gobernar entre algunas más, de los germánicos: guerra, heraldo, robar, guiar, así como algunos patronímicos y sus apellidos: Ramiro, Ramírez, Gonzalo, Elvira o Alfonso. Pero entre todos lo que han influenciado en nuestro idioma el árabe es el más, en 8 siglos de convivencia la cultura de ambas partes se mezcló tomando entre muchas palabras que hoy decimos como nuestras: atalaya, alcalde, agua, azotea, alfarero, pantalón, noria y así muchísimas más.  

Como en los tiempos de la colonia y la incorporación del negro como esclavo a la vida de la gente que poblaba esas tierras de abundancia y promesas; acción que desgarró familias, hizo desaparecer aldeas y hundió al hombre en la más degradante de las humillaciones, pero que hoy a más de 100 años ha dado como resultado una nueva raza de hombres y mujeres que muestran sus genes tras el color del sol, el sabor del ron, la dulzura del azúcar y lo apasionado del mate. Esa raza que hace soñar a más de uno de esos mismos que menosprecian a quienes llegan ahora con una mano delante y otra atrás, cuando la cadencia de esos cuerpos vemos pasar, junto a la risa y el deseo de vivir superando la mísera vida que los hace emigrar. El son, la bachata, el tango, la milonga… la salsa y el merengue no son más que conjunciones de ritmos que nos trajeron, precisamente, esas migraciones.


¿La Tarea de prestar ayuda?

Publicado el 3 de Marzo, 2006, 11:33. en Algunas verdades.
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En los años 80´s la vorágine de cubanos que estuvieron en Angola como parte de las llamadas Misiones Internacionalistas en ayuda al pueblo de Angola fue mucho, la mayoría ni idea tenían de lo que era en sí una ayuda internacionalista y menos aún que su presencia allí tenía nómina. Iban porque era la única manera de salir, aunque sea por dos años de la rutina de vida que cada cubano lleva todavía hoy día. El sueño de volver con algo de dinero y un montón de pacotilla, amen de que les daba “prestigio”, los llevaba a pasar necesidades y peligros que cualquier ciudadano de cualquier parte del mundo libre pudieran repeler.

En su propia casa, ni su propia familia idea tenían de cuándo partiría, menos cuándo volverían a verlo. El día llegaba y debía estar en el lugar asignado para ser trasladado hacia el “lugar de partida”, que podía ser el aeropuerto José Martí o la bodega de un barco mercante, con un pasaporte que recibía justo en el instante de abordar su transportación, con visas como Madrid, Moscow, la desaparecida República Democrática Alemana y Canadá, sin que ello indicara que visitaría esos lugares, menos que fuera un simple turista como plasmaría su pasaporte. Puede que para que el imperio del Norte no descubriera que un simple arquitecto, un médico, un ingeniero o un montón de trabajadores partirían hacia tierras del África a aportar sus valiosos conocimientos “desinteresadamente”.

El gobierno pagaba al trabajador la irrisoria suma de 1000 kwanzas -aproximadamente unos 25 dólares cada mes-, dinero que no se debía gastar porque al finalizar la estadía revolucionaria podría comprar unas cuantas bisuterías en una caricatura de tienda acorde al tiempo que hubiera estado… en pocas palabras: si estuviste 6 meses no podrías comprarte un ventilador. Lo que muchos talvez por desconocimiento o porque en definitiva, tampoco les importara, era que su presencia allí le costaba dinero al pueblo angoleño, que pagaban por cada profesional estuviera o no presente físicamente, pues los contratos eran a obra abierta y no individualmente al personal como cualquier empresa realiza sus contrataciones. Un arquitecto le costaba 6 mil dólares, un médico otro tanto y el gobierno jamás te pagaría ni la mitad de aquella suma, pues te había facilitado el transporte, el techo, la comida y por supuesto… la seguridad, pues era por todos conocidos que ningún angoleño deseaba a ningún cubano allí, que el mismo que te sonreía por las mañana te arrancaba la vida por las noches si desobedecías el toque de queda a partir de las 6 de la tarde impuesto por la dirigencia cubana.

Esto era allá por los años 80´s, talvez hoy todo sea algo mejor para quien es “honrosamente” seleccionado a trabajar a otra nación, pero en esencia ha de seguir más o menos todo igual, pues el amo sigue siendo el mismo.

Según Fernando Aranda, presidente del Colegio Médico de Bolivia, 10 mil médicos están sin empleo en Bolivia, pero el presidente de su país parece que no los ve y ha solicitado ayuda al gobierno de La Habana para que envíe médicos allí. El señor Evo Morales quizás esté aún agotado de acarrear con su sweater a rayas  -me hizo recordar aquella canción de los Mustang allá por los 70´s de: Eva María y su bikini de rayas- y entre las veces que debió lavarlo y secarlo apresuradamente para su próxima entrevista con los presidentes de gobierno de cada país que visitó, alardeando de sencillez pueblerina, no haya podido percatarse de los miles de profesionales sin empleo que tiene al alcance de su mano, o quizás le sea más factible pagarle el transporte y hospedaje al médico cubano y toda la comitiva que arrastran, como agentes de la seguridad, militares encubiertos, espías y demás que oportunamente aterrizaran allí para “proteger” a los trabajadores cubanos, como fue el caso en la pequeña isla de Granada también por los 80´s, donde un último reducto de trabajadores murió abrazado a su bandera de listas azules y blanca, y un triangulo rojo con su estrella solitaria. Pero al regreso de su carrera de sálvese quien pueda del Comandante Tortoló, se supo que lo único que hicieron fue dejar abandonado a aquellos trabajadores que debían proteger y por supuesto, nadie murió abrazado a ninguna bandera.

Puede que los consejeros de economía del señor presidente le hayan dicho que con lo que debe pagarle a un médico boliviano paga tres cubanos, debido a la desesperación que posee el pueblo de Cuba y como todo esto no deja de ser más que oferta y demanda, el gobierno cubano con tal de crear otra Venezuela haya bajado los precios de su mercancía, logrando que el presidente Evo Morales y por supuesto, con su sweater a rayas, haya echando a un lado a los propios médicos bolivianos.

Artículo original publicado en

Bitácora Cubana

28 de febrero de 2006 - Bolivia (Agencias)

 

Colegio Médico de Bolivia protesta por médicos cubanos.

El Colegio Médico de Bolivia recordó que más de 10 mil médicos bolivianos están sin fuentes de empleo por lo que piden al gobierno formar parte de la evaluación que realizarán los galenos cubanos que arribarán al país para prestar ayuda en distintas regiones y especialmente en áreas rurales.

Fernando Arandia, presidente del Colegio Médico de Bolivia mostró su desacuerdo con la decisión del presidente Evo Morales de recurrir a médicos cubanos para la atención del área rural.

Añadió que se están violando las normas vigentes en el país y especialmente la Ley 3131 del Ejercicio Profesional por lo que el Colegio Médico es la instancia que debe participar en la evaluación de los profesionales cubanos.

Arandia aseguró también que los servicios profesionales de los galenos cubanos no son "gratuitos" tal como el gobierno quiere hacer ver a la población y por el contrario son todos los bolivianos los que debemos pagar el sustento de los galenos cubanos y sus familias.

"El Estado es el que tiene que pagar los pasajes y el hospedaje no es nada gratuito", dijo el Presidente del Colegio Médico de Bolivia a tiempo de señalar que el actual gobierno, con esta actitud, pretende dejar a más de 10 mil médicos profesionales bolivianos a un lado.

A criterio de Arandia los recursos que se emplearán para cubrir estos gastos pueden ser mejor utilizados para la contratación de profesionales bolivianos que no cuentan con ítems ni fuentes de empleo.

Agregó que tampoco se tiene un dato exacto de la cantidad de médicos cubanos que arribaron y arribarán al país, el tiempo de su permanencia y menos la labor específica que realizarán dentro del país.

Los médicos bolivianos manifestaron su oposición al proyecto de ayuda de los galenos cubanos destinado al área rural, sin embargo, en ningún momento expresaron su disposición para prestar servicios en lugares alejados del país.

Al respecto, Luís Felipe Vásquez, embajador de Cuba en Bolivia, aclaró que los médicos cubanos no vienen al país a establecer consultas privadas, ni a cobrar un sueldo por sus servicios y por el contrario tienen la tarea "de prestar ayuda".

Agregó que la "colaboración que brindarán será en los lugares más recónditos de Bolivia" además que trabajarán junto a sus colegas bolivianos. De acuerdo al diplomático cubano, los médicos bolivianos deben sentirse orgullosos de tener colegas que están dispuestos a cooperar en bien de su país.