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Diciembre del 2005


Feng-Shui, o la nueva forma de vender cosas caras

Publicado el 3 de Diciembre, 2005, 20:13. en General.
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Ensimismado estaba en el diseño y construcción de un jardín interior algo diferente, cuando se me ocurrió indagar sobre la tendencia Feng-Shui muy de boga desde hace algún tiempo, así que comencé por ver qué era aquello; salí a una librería y entre los rackets y stands que muestran cada libro hallé la sección de Gardens, allí había cuanto inimaginable se pueda pensar, desde un folletín cursi hasta toda una disertación especializada de jardines, plantas, diseños… y el Feng-Shui.

Me perdía entre las mil y tres publicaciones, entre las ideas que tenía en mente, pensaba en un jardín interior que arropara mi nostálgico Caribe, por lo que hurgaba entre los libros de plantas y diseños tropicales, veía rocas y un amasijo de plantas reverberando el verde de mis islitas añoradas, con el zumbido de los colibríes y algún que otro sapito y su peculiar croar, luego pensé en una hermosa cascada, rocallas repletas de helechos y corriente de agua murmurando el frescor en cada rincón de la zona elegida de la casa… ¡Los gatos! Había olvidado los gatos y todo tuvo que ser rediseñado porque aquel hermoso mini-paraíso que me construiría bajo las escaleras, se convertiría en el toilet predilecto de mis mininos pendencieros. Así que una vez más comencé a buscar los libros requeridos, para formar físicamente mi genial idea.

Del exuberante jardín tropical, ceñido de plantas y olor a rainsforest donde veía las gotitas de agua suspendidas en el aire, pasé a un gran lago que impidiera el andar gatuno por entre las plantas, hallando donde depositar sus bolitas y esparcir como regadío sus agüitas.

Dejé que el tiempo madurara las ideas, mientras continuaba leyendo y averiguando todo sobre diseños de interiores… era algo imprescindible para mí crear un rincón diferente, que me ayudara a extasiar mi vista, así que leía revistas como Sunset, Jardines, etc. Compraba libros como Jardines Acuáticos, Un Jardín dentro de la Casa, Tropicals y… Feng-Shui fácil para tu casa junto a Feng Shui para Jardines. Todo esto, mientras las ideas se iban desinhibiendo entre mis neuronas, formándose tridimencionalmente mi espectacular rincón acuático al estilo Feng-Shui, piedras, lajas naturales, cascada que me diera el sonido ambiental deseado, un gong japonés como punto focal de la exquisitez más exquisita, y como allí la luz natural apenas daría, investigué dónde hallar plantas artificiales que parecieran tan naturales que desprendieran el olor característicos de los Phyllostachys o comunes bambúes, Mariseleas o trébol de agua, el famosísimo Equisetum o cola de caballo, ¿porqué no un Cyperus?, una especie rústica del papiro, pero como es de origen USA todos poseemos en casa para que nos de good luck, ya que las Made in Taiwán van pasando de moda. Y de las flotadoras pude ver las espectaculares Nymphea rosas y blancas que no son más que lotos comunes para todos nosotros.

En una primera instancia pensé en los coloridos y brillantes pececitos de larga vida que fueron introducidos en el mundo occidental hace más de dos siglos, conocidos como Koi, ¡caros como el carajo!… pero una vez más los gatos se interpusieron ante mi vista y el jardín, esta vez lamiéndose la boca o afilándose sus finos y puntiagudos colmillos, así que los famosísimos, caros y chic Kois quedaron en el olvido.

Como restos de los arreglos realizados a la casa, quedaban algunas lajas de piedras usadas para tapizar una de las paredes del sótano, lugar donde iría colocado, justamente bajo la escalera mi famosísimo jardín acuático, devenido, con los estudios y deseos, a jardín Feng-Shui.

Por aquellas casualidades en nuestras manos cayó un folletín Feng-Shui de una de las archifamosas de ese arte -por cierto la mayoría son de ojos rasgados- que venía como complemento en una promoción de una revista de casas, repleta de propagandas en vez de ideas y artículos que no fueran más allá de las mismas ideas repetidas desde que se inventó el diseño de interiores. Sentados a la mesa a la hora de comer, cuando entramos en la plática de sobremesa, tomé el folletín y como parte de la relaxing convertation comencé a hojearlo deteniendo mi vista en un acápite del mismo, donde decía textualmente como subtítulo: Tabúes del agua: en dónde no colocarla nunca, porque cuando es colocada incorrectamente se manifiestan diferentes tipos de mala suerte, porque quizás sobrevengan problemas serios entre el marido y la mujer, donde posiblemente se rompa el matrimonio e incluso salgan a luz escándalos sexuales… ¡Vaya forma de aterrorizar! pero allí no concluía todo, entre los tabúes estaba uno, el que más nos interesó a todos en aquella conversación de sobremesa: Accesorios acuáticos bajo la escalera: ¡Debes abstenerte de colocar cualquier accesorio acuático bajo una escalera! No se te ocurra instalar allí una fuente o un estanque, porque aunque pudiera parecer bello y oportuno, afectará adversamente a la suerte de la riqueza de tus hijos, y en el mejor de los casos provoque dificultad para encontrar un empleo cuando sean mayores… en el peor de los casos, determinará que se esfumen sus posibilidades de heredar, el patriarca morirá y los abandonará… ¡Wow! ¡Esto sí que me puso a pensar! Así que desde aquel mismo instante la idea del acuatic garden se fue diluyendo entre todas mis cosas, pero Dios, navegando entre las webs descubrí varias páginas de estos tópicos y uno de ellos me exponía claramente que: acorde al Feng-Shui, si una casa respeta los principios de esta disciplina milenaria, significará la felicidad y la suerte para quienes la habitan, la salud, la fortuna y el bienestar dependen de ello… para el Feng- Shui los peces traen prosperidad, por eso si se crea un estanque en el salón, bajo la escalera, con agua y movimiento, estimulará una corriente óptima del Chi y hará que el dinero fluya hacia dentro de la casa.

Lo esencialmente atrayente de este artículo está en que nos invita a comprar el mismo folleto de donde pude leer todo lo contrario. Ahora bien, todas estas valiosas ideas de la Armonía Zen vienen acompañadas de orientaciones a tener en nuestras casas lavabos de piedras Noken de un costo aproximado de 560 €, un mueble para biblioteca de unos 1398 €, mesas y sillas de Charles & Ray Eames, centros de Isamu Noguchi, sofás de Vinçon modelo aire de Diego Fortunato, mesas de Perobelli y para no escatimar, apliques de pared de Tolomeo de Artemide; porque en los lugares claves hay que dar protagonismo a piezas que sean esenciales para nosotros, como la mesa de cristal y acero de Nelson Varela… pero cuando comienzas a indagar sobre sus precios ¡Josú! agáchate, pues toda la fortuna que le dejarías a tus hijos como herencia se irá en ello y como pajarito caerás redondito al suelo de un ataque al corazón. Así que se cumplirán las profecías de la primera versión.

Luego de suspirar profundamente pensé en los años que podrá llevar el famosísimo arte del Feng-Shui y una vez más encaminé mis pasos por el santo de los milagros de nuestros días, Saint Googles, hallando en él algo sobre la historia de este arte tan contemporáneo de llevarte a comprar cosas, que ni te darán salud y menos prosperidad pero sí gastos descomunales y esto a su vez me pondría a meditar profundamente, ya que si es tan milenario, seguramente por aquellos tiempos del Taoísmo hace más de 7 mil años, no existían estos señores diseñadores que producen cosas que prácticamente nadie requiere, pero que son más chic que Chi… así que, enviando estos libros, revistas, especialistas y demás tonterías con que nos quieren engañar ¡a la puñeta! continué con mi diseño del jardín acuático como me ha dado la gana… en definitiva quien lo va a disfrutar es mi familia y yo, y a quién no le guste que no baje al sótano… ¡He dicho!